De los
pintores vallartenses, considero que Ada Colorida es quien transmite más
fielmente la esencia del pueblo y sus costumbres. Hace
aproximadamente cinco años por esos azares del destino, a través
de una tarjeta postal puede conocer una de sus obras denominada "día
de parranda". A partir de ese momento sentí
que finalmente encontraba una forma de expresar el cómo yo percibo e interpreto
a Puerto Vallarta. Finalmente puede observar que si existe la posibilidad de plasmar
el colorido y la alegría de un lugar y de su gente. Tal como yo la percibí
desde el primer momento que pise este rincón paradisíaco para quedarme
hace aproximadamente 25 años. Cuando llegue a
Puerto Vallarta me enamore de su tranquilidad, sus aromas, sus espectaculares
escenarios naturales, su casual cotidianidad y de la fluyente fraternidad que
se brindaban entre los casi treinta mil habitantes, que en aquel entonces vivían
aquí y que lo anunciaba un letrero en la entrada norte de la ciudad. En
aquellos días entre oras cosas, observar a los burros con cargas de madera
o costales de arena al ser arreados por los nativos, ver a los vendedores de pescados
frescos que los colgaban de su bordón, saludar a los vecinos mientras descansaban
meciéndose en hamacas en las entradas de sus casas, y escuchar por las
tardes al panadero ofrecer su mercancía, era cotidiano. En todas las calles
se podía escuchar las risas de los niños mientras corrían
y jugaban a placer, o mientras celebraban el cumpleaños de un vecino con
piñatas llenas de dulces y otros regalos. Cualquiera sin ser invitado podía
unirse, participar y disfrutar de las posadas navideñas que se organizaban
por los vecinos también en las calles. Sin formalidades, todos eran invitados
a los bautizos y bodas que representaban una fiesta para todos llena de colorido.
Nada parecía perturbar la calma e inocencia que en aquel entonces transpiraba
mi Puerto Vallarta. Esa es la imagen de Vallarta que
ha quedado impregnada en mi mente, pues así fue como yo lo conocí.
Sin embargo, sin prácticamente darme cuenta, como si hubiera sucedido de
repente, el pueblo creció y cambio. Y para mí desde entonces ya
no es el mismo y a veces derramando lágrimas de añoranza y nostalgia,
lo extraño. Por supuesto que el lugar sigue siendo
bello y atrayente. El mar, el río cuale, los arcos, las islas marietas,
quimixto, yelapa y la montaña siguen en sus mismos lugares, los atardeceres
son fascinantes, las buganvillas adornan nuestra ciudad, la gente sigue siendo
cordial, amistosa, servicial y mucho más. Sin embargo la tranquilidad en
los rostros ya no se observa muy a menudo, siendo esto el reflejo de un mundo
cambiante invadido por el progreso que si bien ha traído un bienestar económico
a la zona, a cambio nos esta arrebatando la sincera sencillez de simplemente vivir
sin prisas y con alegría. Cuando
por primera vez aprecié la obra de Ada Colorida, parado ahí en una
calle bulliciosa, sin moverme instantáneamente viaje a otro lugar. Mis
sentidos dejaron de percibir el presente y me transporte a una dimensión
diferente. Mi rostro se relajo, mis ojos se agrandaron, mis pupilas se dilataron,
mis labios esbozaron una sonrisa y mi corazón latió con sincera
alegría. Había redescubierto a Puerto Vallarta!. Ahí estaba,
tal como yo la había conocido y como la extrañaba. Desde
mi punto de vista los temas de las obras de Ada y su colorido interpretan con
exactitud el extracto de la esencia mantenida en los corazones de los vallartenses
y de muchos que como yo, aunque no somos nativos, somos románticos y nos
sentimos felices y privilegiados de estar aquí. A
través de sus pinturas Ada Colorida transporta al observador a un lugar
donde la realidad se mezcla con la fantasía. Un lugar donde no existe el
tiempo. Un lugar que físicamente aun se puede observar en algunos rincones
de la ciudad, y que fue un todo y de todos en tiempos pasados. Observar al arte
de Ada es confirmar que la simplicidad y la alegría que se aspiraba en
el Vallarta que describe doña Catalina Montes de Oca en su libro "Puerto
Vallarta en Mis Recuerdos" [hoy considerado un tesoro histórico
y cultural del puerto], es real. Que feliz ironía
de la vida, hoy describiendo un sentimiento de añoranza por un tiempo en
el que la paz interior y la calma reflejada en el diario vivir de un pueblo, gracias
a los avances tecnológicos prácticamente cualquier persona en el
mundo puede observar de lo que hablo. El sitio web de Ada Colorina esta en línea:
www.AdaColorina.com
y gracias a esto la esencia de ese pueblo que atrajo a miles para luego convertirse
en millones de visitantes, se puede apreciar en cualquier momento y en cualquier
lugar. Aunque sea por un momento, no pierda la oportunidad
de conectarse con su niño interior a través de las obras de una
artista vallartense que simplemente transmite y refleja lo que muchos corazones
sentimos cuando por primera vez pisamos esta tierra que sin pedir nada a cambio,
nos adopto y nos brindo la oportunidad de verdaderamente vivir. A
usted distinguido lector nacional o internacional que reside en nuestra ciudad,
y a usted que quizá muy pronto visitará este hermoso puerto, lo
invito a que visite el estudio y galería de Ada Colorida y no pierda la
oportunidad de conocer y sentir la calidez de una artista que plasma la vida diaria,
tradición y colorido de un lugar donde se dice que Dios vino a descansar
y disfrutar después de haber concluido Su Creación. Ada
Colorina es autodidacta y dicen los que saben que su estilo puede ser considerado
como 'naive', 'primitivo' y/o 'folclórico'. Ada no entra en controversias
al respecto y creo que hace muy bien. Dejemos que los expertos debatan y determinan
eso. Solamente el tiempo nos dirá quien tiene la razón. Mientras
tanto, observemos y deleitémonos de su obra. Discretamente
Ada ha venido ganando fama y mereciendo su prestigio, ocupando un sitio especial
en el panorama artístico de Vallarta. Actualmente tengo el privilegio de
contar con algunas pinturas de Ada Colorina y cuando entro a mi hogar, siento
que regreso al Puerto Vallarta que yo conocí y del cual siempre estaré
enamorado. Hasta Pronto! |