El Torneo de pesca…
eslabón que une el pasado, presente y futuro! Por Jesús de Avila – Noviembre 2008.
En la página 113 de su libro “Recuerdos y Sucesos de Puerto Vallarta”, el Profesor Carlos Munguía Fragoso [+], ex-cronista de la ciudad, narra: Estando todavía oscuro por la mañana, los pescadores empezaban a bajar a la playa. En sus hombros cargaban los remos y las velas enrolladas, y, en una talega vieja impregnada del olor del mar, las cuerdas enmangladas, anzuelos y carnada.
A sus espaldas —continua la narración— quedaban el canto de los gallos y la luz de las cachimbas que se filtraba por las rendijas de las paredes de las casas de palapa. Al frente, las olas apenas hacían ruido al reventar acariciando la playa desierta (que yo me imagino era la que se encuentra al costado del hotel Rosita). Muy pronto las canoas comenzarían a surcar el oscuro mar, unas hacia el rumbo de Los Arcos o a Las Amapas, mientras que otras, quedándose cerca, hacia la boca del río para pescar de fondo.
Don Carlos describió con precisión: después de unas horas los pescadores regresaban, y a la orilla del mar abrían los pescados y los lavaban con el agua de las olas, acompañados siempre de las ruidosas gaviotas que se acercaban atrevidamente para robar los desechos. Yo concluyo que la compañía también era de pelícanos que esperaban pacientemente su parte del botín.
Poco más tarde ―continua la crónica― y estoy seguro que ya con el sol radiante en el cielo; el frenético golpeteo de un cuchillo contra la madera anunciaba el paso del pescador por las tranquilas calles del pueblo. Descalzo, con el sombrero todavía húmedo por la brisa y el pantalón arremangado hasta las rodillas, pregonaba los rojos guachinangos, las sierras plateadas y curbinas que colgaban de los extremos de su remo.
La lectura de este típico y colorido pasaje, me ubico en una época en la que el puerto aun no iniciaba su espectacular carrera como prestigiado destino turístico, y mucho menos, como sitio para practicar la pesca deportiva, pienso que fue a inicios de los años 50’s. Llegaron a mi mente recuerdos de algunos momentos en los que recién llegado al puerto, a finales de los 70’s, tuve la oportunidad de ver y experimentar las escenas tan claramente descritas por don Carlos Munguía.
Esa para mi, fue una época dorada en la que la gente, a través de su cotidianidad, mostraba a flor de piel la huella de costumbres heredadas que si bien hoy ya no existen o están a punto de extinguirse, siguen representando una parte esencial de la idiosincrasia del vallartense, y sobre todo del pescador, especialmente de aquel que en la actualidad ―siguiendo la tradición―, a través de la práctica de la pesca deportiva, es testimonio de que la aventura de pescar en el mar de nuestra bahía, es por si sola, una de las más excitantes e incomparables experiencias que cada año atraen a más turistas internacionales, que representan para la comunidad una significativa derrama económica.
Reflexionando en los detalles descritos en las crónicas de don Carlos, me atrevo a decir que nadie en aquellos días ―incluidos los que con gran entusiasmo organizaron el primer torneo de pesca―, se pudieron imaginar por un lado; la magnitud del crecimiento y desarrollo que algún día se experimentaría en todas las áreas y zonas de Puerto Vallarta, y por otro; el alcance de promoción internacional que el torneo representaría para el destino. Pienso en los pescadores de aquella época dorada cuando se introducía la pesca deportiva como una actividad turística, y me imagino que el principal propósito de haber celebrado el primer torneo de pesca de pez vela en 1955, estuvo más enfocado en satisfacer el romántico anhelo de convivir entre un selecto grupo de amigos, apasionados por la pesca y enamorados del puerto y su maravilloso entorno.
Es evidente que como consecuencia del gran desarrollo, el Puerto Vallarta de hoy muestra una cara distinta a la de aquellos días. El espectacular crecimiento, además de representar nuevas oportunidades, enfrenta a la sociedad a distintos retos, sobresaliendo el de buscar que la madurez como destino turístico y de pesca internacional, sea preservando su maravilloso entorno ecológico, así como las manifestaciones a través de las cuales, el pueblo muestra a sus visitantes, su más hermosa y cálida huella cultural arraigada en los vallartenses, esa misma que hace cincuenta y tres años, encendió una ardiente flama en los corazones de Rafael Corcuero y Juan de Dios de la Torre, motivándolos a dar inicio a una de las tradiciones más representativas de este pintoresco Puerto Vallarta, y en lo que a la pesca organizada se refiere, la más antigua en México.
Muchos han sido [mujeres y hombres], los que a través de los años de alguna forma han participado y contribuido para que el Tornero Internacional de Pez Vela y Marlin de Puerto Vallarta, se haya convertido en un emblema que distingue al puerto y la Bahía de Banderas, como uno de los lugares más hermosos de nuestro país, con mayor participación de pesca deportiva. Muchas también son las anécdotas que en cada torneo han venido enriqueciendo la historia del torneo, así como la del Club de Pesca de Puerto Vallarta A.C., quienes con al apoyo de fieles patrocinadores, son los responsables de organizar este magno evento anual.
Así como el malecón es el monumento histórico más importante para los vallartenses, el Torneo Internacional de Pez Vela y Marlin, es el acontecimiento social, cultural, deportivo y tradicional, más antiguo y significativo para la comunidad, y sin duda, uno de los más eficaces promotores de nuestro destino a nivel mundial. El torneo se ha venido realizado ininterrumpidamente año con año, y por ello, todos reconocemos a los miembros del Club de Pesca de Puerto Vallarta, A.C., quienes enfrentando diversas dificultades y sorteando grandes obstáculos, siguen comprometidos con mantener a través de las generaciones, lo que para ellos es el eslabón más valioso que con los principios de amor y entrega por Puerto Vallarta heredados por sus padres, une el pasado, presente y futuro del pueblo y su gente.
Para los miembros del Club de Pesca de Puerto Vallara A.C., y sus familias, El Torneo Internacional de Pez Vez Vela y Marlin es más que el torneo más prestigiado de México, es en sí, la más vibrante manifestación de la esperanza y buena ley que el vallartense tiene a su tierra, y sobre todo, a su fuente de vida y progreso más preciada, su inmenso, enigmático y encantador mar.
Para mí, como observador y en ocasiones afortunado colaborador, el torneo de pesca es un espejo donde puede verse reflejado, el cálido y peculiar espíritu del pescador vallartense que se mantiene alegre ―como narra don Carlos que acontecía en los inicios del pueblo―, mientras que fluye en perfecta armonía con el sorprendente crecimiento del puerto. Enviar a un amigo
Dios siga bendiciendo a Puerto Vallarta y su pesca!...