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Teoría de Arte: Práctica 1
Por Federico León de la Vega - Septiembre 2007

En una de esas ocasiones que los cines no ofrezcan nada que valga la pena ver, salga de cualquier modo en el auto por la tarde, a eso de las seis será buena hora para esta práctica. Hágase acompañar de su novia, esposa o acompañante usual. A excepción de la gasolina, esta función será gratis. No olvide llevar un buen Cd, algo así como Philip Glass, Bill Douglas o de plano Mozart. Opcionales serán las palomitas y algún refresco; aunque mas recomendables serán unos buenos quesos y uvas congeladas, agua mineral, quizá también almendras.
Tome rumbo hacia la Sierra de Jalisco, como quien va a Mascota o a San Sebastián. No se esfuerce demasiado en rebasar a nadie, a menos que se trate de algún camión que le obstruya drásticamente el panorama. Manténgase en la soledad de la carretera, lejos de multitudes. En esta práctica de arte no se trata de llegar a ningún lugar específico, sino de gozar las vistas del camino. Nos deleitaremos más que nada en el proceso de viajar. Pasará entre magníficos colores, concentrándose especialmente en la gama del rojo al amarillo. Una vez que haya pasado Las Palmas comenzará a ver abundantes montes con bosques, que son de por sí hermosos, pero por hoy no estaremos tan atentos a los verdes, ni siquiera a los azules del cielo. Conforme su corcel (o jumento, no importa) de acero comience a trepar las alturas de la Sierra Jaliciense, llegará usted de pronto a una zona de muchos cortes que los constructores hubieron de hacer a los cerros para pasar entre ellos la carretera. Preste usted le ruego, atención a los variadísimos colores de la tierra. Verá primero carmines de tonos claros o colores “rosa”, que se entremezclan con otros naranja. Observe las espectaculares combinaciones: no se trata de colores “planos”: cada piedrita tiene un color y un tono propio, pero dentro de la misma familia. Esto ocasiona que los colores “vibren”. Forman patrones repetitivos hasta cierto grado, pero después van cambiando en tamaño y frecuencia.
Mientras escucha la música y su acompañante le auxilia con las uvas congeladas, goce del espectáculo e intercambie sus impresiones. ¿Qué sentimientos le inspiran estas frecuencias de color? Sin desatender al volante, dése cuenta que el sol de la tarde añade tintes rojizos al bañarlo todo, aún el rostro de su compañera (o). La piel es más cálida bajo esta luz, las imperfecciones se desvanecen y las sonrisas resplandecen, y no se diga los labios. Es por esto que la hora del día es importante para esta práctica. Si hace el mismo recorrido al amanecer, los colores serán diferentes; habrá una tendencia al dorado más que al rojo.
Otras pocas curvas y aparecerán los colores ocre y amarillo Nápoles. Son tan atractivos, que en San Sebastián enjarran paredes y hornos de pan con lodos de estas tierras. Desgraciadamente, la geología no está en mis conocimientos, pero con cada corte podrá usted apreciar la estructura interior de los cerros y especular sobre la formación y orden de sus diversas capas. Finalmente, ya llegando a “La Estancia”, aparecerán los rojos óxido con sus muy ricas variaciones, que con la ayuda del atardecer podrán acercarse a veces al color de la sangre. Para entonces serán, si condujo usted a unos 60kmp, las siete y cuarto de la tarde. Hora del intermedio. Detenga el auto, descienda y abrace a la novia, o si se trata de la esposa abrácela aún mas fuerte y largo. Véala de cerca…luego de lejos. Recuerde cuán frágil es la vida y que de pronto puede acabar con todo y su colorido. Retenga pues en la memoria estos momentos teñidos de rojo pasional. Mastique el resto de las uvas y de los quesos, observando con detenimiento al sol iniciar su descenso. No espere la oscuridad. Inicie el regreso antes que el mismo cielo se torne rojizo. El camino de vuelta con los últimos rayos de luz le aportará todavía más experiencias y vibraciones de color. De regreso a Vallarta, a pesar de que el sol ya esté oculto y con un poco de suerte, le tocará el reflejo del astro rey por debajo de nubes en forma de borreguitos o quizá de ríos o de brochazos. Maneje con precaución, deje en paz el celular. Enviar a un amigo
Federico León de la Vega
E-mail: fleondelavega@hotmail.com
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Nota de Autor: Este es un capítulo de un libro de mis aventuras como pintor.
El Estudio – Café de Federico León de la Vega esta abierto al público, se localiza en Paseo de la Marina 31, Nuevo Vallarta, Nayarit. Abierto de Lunes a Sábado de 8:00 a.m. a 8:00 p.m. Domingos de 8:00 a 11:00 a.m.
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