Jorge Jurado o El Crecimiento Silencioso By Adriano Herrera Álvarez – May 2008
Durante el pasado evento de Natura Nayarit celebrado en el Estudio Café del pintor Federico León de la Vega, descubrimos que el reconocido pintor Boliviano José Moreno Aparicio, encontrando aquí una nueva fuente de inspiración para seguir consagrando su obra a la naturaleza, esta radicando en nuestro destino.
José Moreno Aparicio tiene una larga trayectoria como artista plástico y actualmente cuenta con talleres en la ciudad de París, en la ciudad de Cuernavaca Morelos y ahora en este bello puerto.
Al darme cuenta de su presencia en la ciudad de inmediato me hice a la tarea de solicitarle la oportunidad de entrevistarle, a lo que el pintor accedió, autorizándome a compartir con ustedes lo siguiente que es el resultado de una franca y cálida conversación:
P: ¿Quién es y en qué cree José Moreno Aparicio?
R: José Moreno Aparicio es un pintor Boliviano, nacido en la parte amazónica de mi país y resido en México desde hace aproximadamente quince años. Creo en la vida y en el ser humano como un personaje que habita en este planeta con sus cosas buenas y malas, siempre aspirando a ser mejor. Pienso que el ser humano tiene que crear una conciencia diferente para que nuestro planeta siga existiendo, pues somos los protagonistas para el bien del lugar donde vivimos. El artista debe ser una persona productiva, eficiente, servir al prójimo y a la sociedad misma.
P: ¿Qué anda usted haciendo en Puerto Vallarta?
R: Puerto Vallarta siempre fue uno de los lugares dentro de mis planes para visitar. Tuve la oportunidad de hacer alguna exposición aquí invitado por un amigo y aquí estamos. Me encontré lo que sospechaba: un lugar hermoso, agradable para vivir, propicio para inspirar mis creaciones y con mucho desarrollo inmobiliario, por consiguiente ideal para el mercado del arte, así como para proponer un trabajo como el que yo hago en las artes plásticas.
P: Compártanos algo sobre su familia…
R: Vivo por temporadas en mi casa en Cuernavaca, Morelos, allá radica mi esposa Carmen Feeney [Boliviana], con Brisa una de mis hijas [Mexicana] de catorce años. Tengo dos hijos nacidos en Bolivia que me acompañan en mis viajes, Cristian y José que estudiaron en la Ciudad de México. Todos somos amantes de este país y aunque hemos tenido la posibilidad de vivir en otros lugares, corroboro el dicho de dominio popular que versa: “Como México no hay Dos”. Este país es un lugar que nos ha arraigado y Puerto Vallarta tiene mucho parecido al lugar donde vivíamos en Bolivia; tropical, exuberantes junglas y bellos ríos. Además, México para muchos latinoamericanos sigue siendo el hermano mayor, es el país al que muchos artistas aspiran para su consagración al encontrarse con esta gran cultura que poseen manifestada a través de: su gastronomía, sus sitios arqueológicos, sus bellezas naturales, su música, sus artesanías, cosas con las que hemos aprendido a vivir. Esto es México, no solamente para los latinoamericanos sino para el mundo entero, un lugar para vivir toda la vida.
Por otro lado, mi madre y demás familiares están en mi país natal, desgraciadamente no puede uno viajar con todos. Tengo en total seis hijos, tres aun están en Bolivia estudiando la preparatoria. Mi esposa estudió en la capital Mexicana y es licenciada en la enseñanza del inglés y profesora de diseño en computación.
P: Como pinto, ¿cuál es su retroalimentación de lo que ha observado sobre el campo de las artes plásticas en Puerto Vallarta?
R: En dos meses que llevo en la ciudad es muy poco lo que he observado de la pintura en Vallarta. Como persona que ha estado en muchas instituciones relacionadas al desarrollo de la cultura, tanto en mi país como en México ―soy miembro honorífico del Instituto de Cultura en el estado de Morelos, he organizado y tenido galerías, también escribo sobre arte, estudié varias técnicas en la pintura― me doy cuenta que Puerto Vallarta es un lugar con mucha necesidad del arte, y lo que veo tristemente es un gran número de los decoradores voltean a otros países para hacer su trabajo. Hay que luchar por la producción nacional para crear fuentes de trabajo y para que el artista pueda seguir desempeñándose como tal, que tenga para vivir, pues detrás de cada cuadro hay una gran problemática de supervivencia. Por lo regular los gobiernos en toda Latinoamérica otorgan muy poco apoyo a este gremio, mientras otras personas introducen arte de Indonesia, de Filipinas, de África, de la India, de China, que además no son originales, así es que tenemos que luchar contra un enemigo más, que es la invasión de una cultura que no es la nuestra.
Yo creo que debemos fomentar que los decoradores y arquitectos sean aliados de la cultura Mexicana. Estoy convencido de que nosotros deberíamos de exportar el arte y no importarlo cuando le quita el trabajo a muchos artistas nacionales. Esto es lo que veo inicialmente y que se siente rápidamente, amo a México y percibo los problemas que se dan en el desarrollo de la cultura.
P: Tomando en cuenta sus viajes, retroaliméntenos acerca de las galerías en Puerto Vallarta…
R: Las galerías tienen que ser instituciones comprometidas con la sociedad, son primeramente casas de cultura que tienen que caminar de la mano con el desarrollo de la cultura del país. Son las que orientan y muestran a las personas a través de sus exposiciones, un contenido que oriente al visitante hacia las raíces del pueblo, de su idiosincrasia, las galerías deben ser un ejemplo para las generaciones futuras de artistas. En algunas galerías los costos son muy altos, esto encarece obviamente la obra y es más difícil vender, ahuyentando a los artistas de ellas para trabajar en la venta directa.
Creo que existe un vacío dentro de la crítica constructiva en los medios, la crítica imparcial que oriente, para que el observador pueda entender la esencia del país.
P: ¿Dónde nace su curiosidad para pintar?
R: Empecé en un pueblito en la parte más profunda de la selva amazónica en Beni, una provincia boliviana, es un lugar en donde se desarrolló la explotación del caucho a la par de Manaos en Brasil, lugares no propicios para los cultivos porque uno puede hacer una huerta y al poco tiempo se lo come la jungla, hay un crecimiento impresionante de la selva, y generalmente las personas viven de recolectar madera, caucho y la nuez de Brasil.
De niño empecé tallando madera, trabajos en arcilla, hasta que por azares de la vida alguien me regaló una caja de pinturas y descubrí la magia del color, fue una experiencia realmente mágica!, poner un azul con un amarillo y aparece un verde, para mi fue sorprendente!, aun sigue siendo maravilloso poder transformar cosas. Por otro lado yo no tuve una escuela de arte donde estudiar, le hacía los cartelitos a las tiendas. Me regalaron las pinturas pero no los pinceles y los tuve que fabricar yo mismo con pelos de animales silvestres, es una experiencia que no la cambiaría por nada en el mundo. Hice mis primeros viajes en mi país y posteriormente surgieron invitaciones para visitar a otros, todo lo que siguió fue una bendición de Dios.
En el camino tuve que hacer de todo: carpintero, electricista, albañil, estudié teatro, decoración de interiores, aprendí a hacer vitrales y me quedé con la pintura, un arte del cual no termino de aprender.
P: ¿Cuál es su obra más significativa?
R: Yo pinto temas sobre la selva, desde pequeño me interesaron mucho esos espacios que desgraciadamente estamos perdiendo. Mi obra algunos la catalogan como realismo mágico, otros como arte ecologista, lo más significativo de ella es el encuentro del hombre primitivo que todos llevamos dentro, con los eventos que existen en la selva, desde los insectos, aves, árboles, ríos y todo ese maravilloso universo.
P: ¿Qué nos puede compartir de técnica?
R: He aprendido varias técnicas, empecé con acuarela, con pigmentos de la tierra, luego lápiz, tinta china, pero el óleo para mi es una de las técnicas de muchos recursos, a veces compaginados con acrílico en algunas obras, me fascina!
Maestro José Moreno Aparicio, muchas gracias por su atención y la oportunidad que nos dio para entrevistarlo. Sea usted bienvenido a Puerto Vallarta y esperamos muy pronto tener una nueva y enriquecedora conversación. Enviar a un amigo